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Comunidades de pesca de pequeña escala defienden posiciones en reunión de la FAO

Las organizaciones defienden el uso sostenible de los recursos y asegurar los derechos de acceso; fortalecer los beneficios postcosecha; y garantizar los derechos económicos, sociales y humanos. Pero también comenzaron a desarrollar una perspectiva de género en temas de derechos de las mujeres en el sector pesquero. 

Bangkok, Tailandia, 13 de octubre de 2008. (Ecoceanos News)— Pescadores artesanales, comunidades costeras, pueblos indígenas y ONGs de todo el mundo comenzaron este lunes en Bangkok, Tailandia, a defender sus posiciones frente a los gobiernos y empresarios en la Cuarta Conferencia Mundial de Pesca de Pequeña Escala que organiza la Oficina para la Agricultura y la alimentación de Naciones Unidas (FAO). 

Por Chile participan la presidenta de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales (Conapach), Zoila Bustamante y el secretario general de este organismo, Cosme Caracciolo. 

Estos dirigentes han mantenido la posición acordada en la última reunión de pescadores de América Latina que se realizó en agosto en San Antonio, donde los puntos centrales fueron lograr una prohibición de la pesca de arrastre, luchar contra las Cuotas Individuales Transferibles que privatizan el mar, y exigir a los gobiernos que implementen una moratoria a la apertura de nuevos centros de acuicultura industrial, entre otros acuerdos. 

Las organizaciones de pesca de pequeña escala provenientes de todo el mundo, se reunieron desde el sábado para lograr posiciones comunes para enfrentar esta Conferencia. Estos organismos intentan defender el uso sostenible de los recursos y asegurar los derechos de acceso; fortalecer los beneficios postcosecha; y garantizar los derechos económicos, sociales y humanos. Pero también comenzaron a desarrollar una perspectiva de género en temas de derechos de las mujeres en el sector pesquero de pequeña escala. 

Las discusiones además se vieron cruzadas por los derechos de los pueblos indígenas de todos los continentes. Esto se vio reflejado en la exigencia de que los Derechos Humanos son indivisibles de los derechos indígenas, económicos, sociales, culturales y políticos. “Por tanto las políticas pesqueras deben estar necesariamente en congruencia con estos derechos”, expresaron muchos de los participantes. 

La reunión de FAO se celebrará hasta el 17 de octubre y reúne oficialmente a los gobiernos que participan en Naciones Unidas. Por Chile está anunciada la participación del Subsecretario de Pesca, Jorge Chocair. 

Esta conferencia internacional se desarrolla en momentos que los Estados costeros mantienen alarmantes cifras de sobreexplotación de las pesquerías, una presión constante de las grandes empresas nacionales y multinacionales por ocupar zonas costeras que tradicionalmentehttp://redmanglar.org/parteEditor.php?c=781&partId=8655 son territorios de comunidades locales y pueblos indígenas, una creciente implementación de políticas de exportación de recursos naturales a los mercados de las potencias económicas, y una orientación masiva de los recursos pesqueros para elaborar alimento para la industria de crianza intensiva de salmones, cerdos y aves.

Públicado en: http://www.ecoceanos.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=5938&Itemid=52


El valor Real de un ecosistema

Un grupo de científicos calcula por primera vez cuánto vale conservar una zona concreta del planeta.


Un trabajador limpia un manglar mexicano en 2001. AP

La moda del negacionismo del cambio climático ha provocado que muchos gestores y políticos reclamen a la comunidad científica números que avalen el impacto real de la degradación. Y algunos se los están empezando a ofrecer. Un reciente estudio publicado en la revista estadounidense PNAS, donde colaboran investigadores mexicanos (Universidad Autónoma de Baja California), estadounidenses (Scripps Institution) y españoles (CSIC), trata de realizar una cuantificación rigurosa de los beneficios de no alterar un ecosistema, y han elegido, para ello, los manglares mexicanos.

Calculando sólo la pesca artesanal que producen estos lugares para los habitantes de la zona, el valor de un manglar en la Baja California se calcula en unos 24.000 euros por hectárea y año, una cifra que ha sido estimada a través de las capturas registradas durante los años 2001 y 2005. "A mayor extensión del manglar, mayor beneficio", explica el científico que lidera el trabajo, Octavio Aburto-Oropeza, "Nos hemos centrado en una zona amplia pero concreta, para no mezclar posibles ecosistemas", añade.

El cálculo es muy conservador, porque sólo se tiene en cuenta algo que puede ser valorado con sencillez: la pesca. Sin embargo, los manglares tienen una función mucho más compleja, desde la de estabilizar el sistema frente al oleaje o reciclaje de nutrientes a captar CO2 y mantener una elevada biodiversidad.

Sectores como el turismo o la industria deberían ser tenidos en cuenta de forma más o menos directa. Por un lado, el turismo se ve muy beneficiado por este tipo de vegetación costera, impidiendo la erosión de las playas y aportando vida muy diversa. Por otro, la industria necesitaría de este tipo de vegetación para paliar la emisión de gases de efecto invernadero.
Aburto-Oropeza argumenta que dar un valor monetario realista al ecosistema puede ser uno de los mecanismos que hagan pensar a los gestores a largo plazo, y no a corto como se está haciendo ahora: "Sólo en México se pierde un 2% anual de los manglares, sobre todo por la construcción de complejos turísticos y la acuicultura de la gamba".

El elevado costo de los manglares


-Los manglares han sido ya evaluados con anterioridad, pero nunca de una forma tan precisa y realista. A pesar de las carencias del modelo (que sigue siendo simple), los datos son contundentes.

-“Otros manglares, como los asiáticos, podrían tener un valor mucho más elevado”, indica Enric Sala, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC) y colaborador del equipo de trabajo. “Allí la diversidad es todavía mayor que la de México y la producción por pesca artesanal, también. La tasación de ecosistemas puede ayudar a subrayar la importancia de su preservación”.

-Los manglares de todo el planeta se han valorado en unos 1.300 millones de euros, cifra muy aproximada por estar basada, sobre todo, en los rendimientos directos por pesca.

-Los números parecen ser una de las claves que más convence a los gestores y políticos a la hora de tomar decisiones. Por eso, se está creando un nuevo panel de expertos que, al igual que el del IPCC por el cambio climático, tendría la misión de evaluar los daños producidos por pérdida de biodiversidad en el planeta.

http://www.publico.es/ciencias/170512/manglar/csic



Cómo Opera la Industria Camaronera

La expansión del cultivo de camarón 

 

En 1985, el Estado prohibió la explotación y tala de manglares. En 1986, se los declara "bosques protectores", incluyendo no sólo a las partes cubiertas por bosques sino de "otras especies forestales y áreas salinas incluidas dentro del ecosistema .

En consecuencia, el reglamento que rige la actividad camaronera prohíbe destruir o afectar manglares y alterar las propiedades físico-químicas y microbiológicas de los suelos con aptitud agrícola, ganadera y/o forestal (art. 13), bajo pena de perder la concesión otorgada por el Estado (art. 29).

Sin embargo, apoyada por funcionarios públicos, y violando sistemáticamente las leyes mencionadas, de protección expresa de los bosques y del ecosistema de manglar, las camaroneras no dejaron de expandirse en los estuarios de todas las provincias de la Costa (Esmeraldas, Manabí, Guayas y el Oro). Las 182.157 hectáreas de manglar registradas por el Centro De Levantamientos Integrados de Recursos Naturales por Sensores Remotos (CLIRSEN), en 1984 disminuyeron a 175.157 en 1987; a 162.186 en e1991; a 149.570 en 1995, y a algo más de 100.000 en 1999.

Esta expansión continuó hasta el aparecimiento del virus de la "mancha blanca", ingresada por los mismos empresarios en larvas importadas de Panamá, una vez que provocaron la sobre-explotación de las nativas, y que les causó la mayor crisis ecológica sentida por este sector hasta la fecha, pues para Julio del 1999 colapsó la producción de las piscinas en un 70%.


Lo que no se dice del "éxito exportador" 
 

 

 

 

Hasta antes del ingreso del virus de la "mancha blanca" y del virus de la "cabeza amarilla", en 1999, el sector camaronero basó su prestigio en el volumen de exportaciones alcanzadas. De hecho, por unos años se mantuvo como segundo exportador a nivel mundial, después de Tailandia. 

Sin embargo, las cifras de este éxito están asentadas sobre enormes costos que la industria camaronera cargó a cuenta de los ecosistemas costeros y de los pueblos que han vivido de ellos tradicionalmente, por ser una actividad eminentemente orientada al mercado internacional, y por ser controlada por sectores empresariales de enorme influencia económica y política, no fue controlada ni sancionada por sus delitos ambientales y sociales; por el contrario, recibió ayuda -con corrupción o sin ella- para actuar con casi total impunidad. 

A más de las facilidades obtenidas para adueñarse de espacios costeros, su alta rentabilidad se explica también por privilegios como el de ni siquiera pagar impuestos. De todas maneras, este sector ha presionado con recurrencia para que el Estado asuma sus deudas con el sistema financiero desde mediados de los años 80, y ha pretendido adueñarse de las zonas donde opera, forzando cambios no solo legales sino constitucionales, pues aquellas son en muchos casos líneas de frontera que deben estar bajo custodia y propiedad del Estado. 

Dos ejemplos ilustran lo mencionado: en febrero de 1999, respondiendo a la presión de los empresarios, el ex presidente Mahuad pretendió venderles 60 mil hectáreas de playas, bahías y manglares, justificándose en la búsqueda de financiamiento del presupuesto fiscal; el régimen de Gustavo Noboa, un año más tarde, incluyó en su primera propuesta legal de transformación económica, un artículo que facilitaba a los camaroneros adquirir la propiedad de las áreas que ellos ocupan (playas, bahías y manglares). El objetivo, parecería ser, legalizar muchas de las piscinas, que por tantos años han funcionado fuera de la ley, y obtener un control privado, aún mayor, de amplias zonas costeras. En ambos casos la pretensión empresarial fue interceptada por la movilización de sectores comunitarios, ecologistas y otros. 


El uso de antibióticos y químicos 

Por ser un monocultivo, el camarón de piscina sufre persistentemente de numerosas enfermedades a causa de bacterias y virus que provocan la utilización creciente de antibióticos y otros productos terapéuticos. Pero además, recurren con mucha frecuencia a desinfectantes, fertilizantes, pesticidas y otras sustancias para dar tratamiento al suelo y el agua. 

Estudios nacionales e internacionales reconocen que los brotes epidémicos de enfermedades en el cultivo del camarón han estado presentes en el Ecuador en forma periódica, y que lejos de ser superadas, se van sumando, frente a lo cual los camaroneros han aumentado progresivamente las dosis de antibióticos y otros químicos que deterioran más el agua, incidiendo en el aumento de enfermedades como en un círculo vicioso. 


Efectos socio-ambientales que produce esta industria
  

 

 


La instalacion de piscinas destruye los ecosistemas de manglar. 

Por ser estos bosques una barrera importante ante las mareas y las crecidas de los estuarios, su destrucción significa la pérdida de estabilidad de las costas como ha quedado demostrado con los efectos del fenómeno de "El Niño", entre las áreas de mas alto riesgo están aquellas con mayor deforestación de manglares. 

• Así mismo, la industria camaronera ha provocado la salinización de extensas zonas con aptitud agrícola y de las fuentes de agua dulce de las que se proveen los pobladores locales. Además, con sus desechos, que incluyen antibióticos fertilizantes y plaguicidas, se contaminan los esteros y se pone en riesgo la salud de los asentamientos humanos aledaños.

• La pérdida de los manglares ha acarreado la destrucción de una parte importante de la biodiversidad costera (vegetación natural, peces, crustáceos, moluscos, incluyendo al camarón), afectando la fuente de trabajo y alimentación de pescadores artesanales, concheras y otros.


• Estos recolectores tradicionales de productos del manglar obtienen (con el ecosistema) ingresos por la venta de los excedentes o pueden intercambiarlos por otros productos. Tienen, además, acceso a fuentes de proteína de calidad, que sostienen su dieta sin necesidad de dinero. Al perder el manglar y al desaparecer o disminuir los recursos, la población necesita más dinero para comprar lo que antes recolectaba en abundancia.

• La industria camaronera ha pretendido incorporar extensiones de tierra a la "economía nacional", expropiando la tierra agrícola de comunidades y campesinos y desplazándolos de sus lugares de origen. En muchos casos, los camaroneros se han apropiado de caminos públicos y de los accesos a áreas de recolección.

• Esto presiona a los pescadores a depender de la camaronera a través de la recolección de larvas para vender a las piscinas, o a atrapar camaronas ovadas para vender a los laboratorios (en una carrera competitiva entre pobladores), provocando la sobre-explotación de la larva y hembra ovada.

• Las poblaciones experimentan la violencia que se genera debido al despliegue de guardias armados y una práctica permanente de amedrentamiento sobre quienes no aceptan su presencia. Esto ha provocado, en numerosas ocasiones, muertes de gente de comunidades, las mismas que se reconocen a veces como flagrantes asesinatos promovidos por los empresarios.

• Las ofertas que hacen los camaroneros generan divisiones y conflictos en las poblaciones locales. 

Fuente: 
http://www.accionecologica.org/index.php?option=com_content&task=view&id=496&Itemid=7653





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